La mediación escolar es una herramienta que pone en práctica la educación emocional, mediante la práctica y la experimentación en espacios seguros. Cuando hablamos de bullying o acoso, solemos pensar en sanciones o protocolos disciplinarios.
Pero, ¿crees que realmente estos protocolos acaban solucionando el problema?
Son efectivos para algo muy importante: detener y proteger. Pero, la mayoría de las veces, las sanciones (o castigos o consecuencias) no conseguirán reparar el daño ni la convivencia escolar.
No solo eso. Tampoco conseguirán conectar con la persona que ha cometido la agresión y, por lo tanto, tampoco conseguirán que haya un cambio en esta parte.
La mediación y las prácticas restaurativas son la herramienta que nos ayudará a conseguirlo. Con ellas podremos trabajar sobre la reparación, la responsabilidad y la mejora de la convivencia escolar.
El bullying es un conflicto que ha escalado (mucho)
El acoso no es solo una conducta agresiva, no es solo alguien que quiere hacer daño porque sí. Tampoco es algo que pasa de la noche a la mañana. Detrás del acoso hay dinámicas relacionales y contextos, experiencias y habilidades personales con las que podemos llegar a entender los motivos de la conducta.
Será con la mediación y las prácticas restaurativas que podremos abordar las causas profundas del conflicto, no solo las consecuencias visibles. Una vez identificadas, podremos actuar de forma consciente y eficiente sobre el problema real.
Esto implica reconocer las emociones implicadas, escuchar a todas las partes y promover espacios seguros de diálogo para todas las personas implicadas.
¿Cuándo es posible mediar en casos de bullying o acoso?
Para hacerlo es clave valorar si existe voluntad de participar, si las partes se sienten seguras y si hay un reconocimiento del daño causado. Es importante también disponer de una persona formada y experimentada que pueda facilitar procesos de este tipo.
En caso de que no haya las condiciones para poder llevar a cabo una mediación o un círculo restaurativo, podemos aplicar habilidades y métodos propios de estos métodos en otro tipo de intervenciones (por ejemplo, en tutorías individualizadas).
Por último, es importante que el centro educativo cuente con un protocolo o plan de convivencia claro y con personas formadas y experimentadas en mediación escolar y gestión de conflictos, ya sean docentes del propio centro o profesionales externos.
Beneficios de la mediación en casos de bullying o acoso
Cuando gestionamos estos casos a través de mediación escolar o prácticas restaurativas, lo que conseguimos es:
- Fomentar la responsabilidad del agresor/a facilitándole un espacio seguro y de escucha.
- Empoderar a la víctima, dándole voz y reconocimiento.
- Promover la reparación del daño.
- Prevenir futuros conflictos, trabajando habilidades socioemocionales.
Además, la mediación escolar y las prácticas restaurativas contribuyen a crear una cultura de paz en el centro, donde los conflictos se abordan desde el respeto y la colaboración.
Recursos para trabajar el bullying en el aula
Desde la mediación y las prácticas restaurativas podemos trabajar de forma proventiva, es decir, aportando recursos y habilidades para la gestión de conflictos de forma preventiva. Por ejemplo:
- La comunicación no violenta
- Círculos de diálogo
- Equipos de alumnado mediador
- Juegos de rol y dramatizaciones
- Lecturas y cortos sobre bullying o dinámicas relacionales
- Autoconocimiento
Hay muchos recursos para trabajar estos temas. Apúntate a nuestro boletín para recibir uno una vez al mes.
¿Empezamos?
Los equipos docentes son agentes clave en la prevención e intervención en casos de acoso o bullying. Formarse en mediación escolar y prácticas restaurativas, conocer técnicas de gestión emocional y tener herramientas para facilitar el diálogo es clave para hacerlo.
Si tienes dudas, quieres formarte o practicar, escríbeme.
Suscríbete a la newsletter para recibir recursos prácticos, experiencias reales y herramientas para trabajar la convivencia en el aula.


